miércoles, 25 de enero de 2017

Crecí, llegué tarde, perdí algunos trenes... (6)

  Ya no puedo pensar en un día en el que abras la puerta, ingreses con tu enorme sonrisa y desorganices mis ideas. Ya no puedo volver a reír entre dientes por algún comentario tuyo en “nuestro” lugar inadecuado. Ya no puedo esperar por sentir tu perfume todos los martes. Ya no puedo disimular ante los demás con tu presencia. Ya no puedo querer rozar tu barba. Ya no puedo ponerme nerviosa con tus mensajes. Ya no puedo rechazar tus invitaciones. Ya no puedo esperar tus propuestas. Ya no puedo porque volé un ratito (como siempre) y caí rápido, me sacaste las alas. Sí. Pero en vos se hicieron enormes y te transportaron a un paisaje ahora frío donde seguramente abrirás nuevas puertas y te recibirán en un idioma que desconozco.
  Lo admito, yo quería seguir en ese planeo intermitente con vos, volando suavecito y con alas frágiles  sin embargo, fui sincera al decir que me alegraba por tus cambios de vida tan anhelados.
  Tus alas siempre serán más fuertes. Las mías hoy, fuera de mí, están repletas de ilusiones y luciendo colores pálidos.


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